martes, 5 de abril de 2011

PENSAMIENTOS Y PAJAS MENTALES

 

Somos esencialmente pensamiento. Nos creamos, construimos nuestro yo,  a través del pensamiento. Un acto íntimo y estrictamente individual.  Nadie puede pensar por nosotros, es lo único que de verdad tenemos. Nadie puede robarnos nuestros pensamientos, es lo único que poseemos de verdad. Podemos ocultarlos, disfrazarlos, regalarlos o mostrarlos al mundo como si de un hallazgo para compartir se tratara, pero son sólo nuestros.
Un pensamiento, en ocasiones difuso, que discurre bajo la influencia, no sólo de lo externo, sino incluso de lo internamente pensado pero, definitivamente, nuestro.
El pensamiento impostado, adoptado por la conveniencia del agrado, no perdura. No es nuestro, no es esencial.  Quizá por eso, el de verdad, el nuestro, el que nos es propio, no lo podemos controlar y  fluye imponiéndose a cualquier otra idea que intentemos calcar. Y es que lo impostado, adoptado sin  convencimiento real, no cuadra en las lindes de nuestro propio yo.
El pensamiento va por libre, podemos intentar domarlo, pero esa doma no lo bloquea, no lo evita.  Pero no nos engañemos, el pensamiento es libre pero no original. Porque a ciencia cierta que  lo que yo haya pensado, pienso o piense en el futuro,  ya ha sido pensado por la  infinidad de hombre o mujeres que me han precedido en el tiempo. De eso estoy plenamente convencida. No hay nada original bajo la capa del sol. Puede que algunos sepan o puedan expresarlo mejor, de un modo más o menos elaborado, preciso, cautivador o bello, pero no será nuevo. Esa idea,  vacía de artificio, seguro que fue pensada por alguien en el pasado.  A fin de cuentas, ni siquiera somos lo originales que creemos ser. 
Empiezo a pensar que los pensamiento son como los millones de motas de polvo que cubren la superficie que poblamos, porque ese polvo no es más que  esa materia que no se crea ni se destruye, sólo fluye y se desplazada por el espacio y por el tiempo para seguir cubriéndolo todo. 
Nada nuevo, nada que no obtenga respuesta, a fin de cuentas el hombre sólo se formula preguntas sobre aquello que puede responder y, si no lo encuentra, se lo inventa.

Pd: Ahora, después de leer esto, si alguien ha llegado al final, habrá comprendido lo de la paja mental. Pero es lo que tiene estar a las ocho de la mañana en un butacón esperando con un sobre que no sabes si contiene una prórroga.