domingo, 10 de abril de 2011

UN GIORNO PARTICOLARE


Un buen puñado de horas bajo el influjo de unos calcetines verdes, unas medias de lunares y el abrasador sol de la primavera postnuclear. 
Unas cuantas horas presididas por: Un hipopótamo, tres jirafas, seis monos espantosos, cinco  zumos de piña, cuatro bolsas de patatas onduladas (nunca sin ondular), dos bolsas de palitos al aceite de oliva, cuatro huevos kinder, dos delfines, tres avestruces, dos bolsas de pipas, un par de cervezas, tres coca-colas zero, un bote de crema solar "Isdin" protección 50, los resguardos de los billetes de avión, cuatro hamburguesas, cuatro helados de vainilla. Algunas carreras, dos rasguños en las rodillas, dos llantos desbordados y mil risas contagiadas. Un autobús, dos cabras, seis conejos y la exclamación permanente de "mamma mia".

Y al final, unos calcetines verdes, unas medidas de lunares que duermen en la parte trasera tras descargar mil amores antes del adiós. Estoy muerta pero, sin duda, volvería a repetirlo. Al final eso es lo que queda.




© Fotografía AN=NA