sábado, 2 de abril de 2011

ALONE TOGETHER

 

Desde el taburete puedo ver toda la ciudad. Nada ha cambiado, tal vez alguna torre más, las grúas de la especulación interrumpida, pero la línea del mar continúa siendo la misma, confusa, inmensa, terriblemente azul.   
Un salto al pasado. El mismo lugar, la misma fotografía, la misma sensación de eterna quietud. Quiero pensar que sólo ha pasado tiempo, nada más. Los años y una distancia insalvable en lo corpóreo, nos  ha llevado a lugares distintos. El mío aquí, el suyo no lo sé. Pero a veces, de vez en cuando, sin motivo aparente,  regresa de ese limbo difuso en el que se escondió cuando dejó de ser quien era. Y lo hace para que no olvide que podemos vivir eternamente mientras alguien nos recuerde. Por eso sé que está vivo aunque su presencia se limite a ser una mirada sobre una ciudad que ha continuado creciendo, a ser una inspiración quieta que evita que todo se pare, a ser el olor de unos pinos que bordean la maltrecha carretera que asciende hasta este lugar, a ser el recuerdo de quien fue.
 ©Fotografía: naq