domingo, 23 de octubre de 2011

CURIOSITY KILL THE CAT


Algún cambio se ha sucedido en la secuencia del genoma del ser humano y, hoy en día, los enanos que no levantan un palmo del suelo, que apenas saben balbucear el nombre de su padre y su madre, parecen la encarnación de la mejor banda de espionaje internacional.

La curiosidad de esos diminutos personajes no tiene límites. No hay nada más divertido que lo que tienen vedado, por ejemplo, rebuscar en bolso ajeno. Ayer, mientras tomábamos café,  un extraño silencio nos rodeaba. La sospecha de algún tipo de tropelía nos llevó hasta el dormitorio de casa. Nos encontramos al pequeño José sobre la cama, con el bolso de su madre y el mío propio, entre sus piernas y con todo el contenido esparcido sobre la colcha. Estaba con las gafas de sol de su madre puestas, y a la pregunta: ¿Qué haces? Repreguntó con su voz de troll, “¿Qué e eto?, mientras alzaba el brazo esgrimiendo una curiosa “barra de labios” vibradora.

Su madre y yo misma enmudecimos y, con un cuidadito exquisito, le sacamos de las manos el último modelo de un estimulador de clítoris de bolsillo.

Conclusión: No dejes nunca a una criatura cerca de tu bolso, son peor que un agente del Mosad y hacen preguntas difíciles de contestar.