lunes, 16 de abril de 2012

UNA MALA IDEA


Hace unas semanas me pidieron que escribiera un relato, un cuento. Un encargo particular, hecho desde la necesidad de saberse buscado. Nunca he escrito nada del estilo, a petición de nadie, así que puedo decir que hacerlo fue un esfuerzo extraño. El resultado no sólo fue malo, sino peor.  Así que jamás lo mandé, ni vio más luz que la de la pantalla en la que se escribió.

Días atrás hice limpieza del correo electrónico. Borré mensajes y, sobre todo, aligeré la bandeja de borradores. Acostumbro a utilizarla como archivo de proyectos, de cosas que quiero tener al alcance con independencia de donde estoy.
Encontré el cuento infumable que guardé a la espera de recibir la señal acordada. Lo leo de nuevo y me parece peor de lo que lo recordaba. La presión no es para mí, al menos no en cosas como esta. 

No fue una buena idea desde el principio y lo supe siempre. Pero una mala idea siempre se compensa con una buena idea, así que llega la hora de descartar el borrador para que, colgado en el Olimpo de los relatos muertos, descanse para siempre un mal texto que comenzaba “Un hotel siempre es un sitio extraño, demasiado personal, demasiado impersonal..."

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"Viajo,
estoy enfermo
y mi ensueño
recorre los campos muertos."