miércoles, 24 de noviembre de 2010

PAN CON TOMATE Y OBJECION FISCAL


Estoy considerando muy seriamente empezar a hacer objeción fiscal. Pensando en depositar lo que me corresponde en el pago de impuestos en una cuenta notarial y que mis dineros vayan haciendo hucha a la espera de que algún día, más pronto que tarde, se imponga el sentido común en quienes nos gobiernan y entonces transferir esos euros que tanto me cuestan ganar a las arcas del estado para que, con un poco de cordura, los empleen en cosas que realmente importan.
Tengo por costumbre tomar el primer café de la mañana en la cafetería que hay al lado de mi casa. Hoy casi me atraganto. Mientras intentaba disolver una sacarina he ojeado la prensa del día. La noticia a destacar,  por cutre, al menos para los que somos flojos de remos alienantes: La Generalitat de Catalunya, a través de la Ley de Alojamientos Turísticos, que pretende regular el sector, obligará a los establecimientos hoteleros de más de 4 estrellas a tener en su carta, como productos para ofrecer al cliente, el pan con tomate. ¡Apaga y vámonos!
He mirado la fecha, nos fuera que estemos en los Santos Inocentes y yo no me haya enterado. Pues no, sólo estamos a 24 de noviembre, y no estamos para bromas.
Sin salir de mi estupor, empiezan a agolparse en mi cabeza varias cuestiones que me preocupan. La primera, ¿Cómo es posible que se esté perdiendo tiempo y dinero en discutir que es lo que un establecimiento “privado” (no lo olvidemos) ofrecerá a sus clientes? La segunda, ¿Hasta dónde vamos a permitir el intervencionismo del Estado (nacional o autonómico, da igual, son los mismos perros con distintos collares), puedo seguir con un rosario de interrogantes, de verdad.
La anormalidad de nuestras clases dirigentes, las que nos gobiernan y legislan la tenía clara, el mal uso que se hace de los fondos que todos aportamos, también lo tenía claro, pero nunca pensé que pudiéramos llegar a estos extremos de anormalidad, abuso y despilfarro.
Nos estamos convirtiendo en una sociedad de mediocres, provinciana, bajo el control del “ojo nacionalista y chovinista que todo lo ve”. El “1984” de Orwell se va a quedar en una broma al ritmo que vamos.
Lo que está ocurriendo no es más que una muestra del estado de la maltrecha sociedad catalana. ¿Estamos enloqueciendo o son nuestros políticos quienes lo hacen? ¿Tenemos los dirigentes que nos merecemos? Sinceramente, creo que no nos los merecemos. Los ciudadanos no debemos tolerar más que nuestros impuestos se malgasten tontamente (llevar a cabo la elaboración de una norma es caro, muy caro, aunque no lo parezca). Los ciudadanos de a pie no nos merecemos que la atención sobre lo fundamental se desvíe y nos entretengan con los debates de “pan con tomate, sí”, “pan con tomate, no”.
¡Ya está bien!
Este fin de semana nos toca volver a escoger y, en conjunto, nos volveremos a equivocar. Los que se presentan nos han demostrado por activa y por pasiva, quienes son, hacia dónde van y el poco respecto que tiene por la inteligencia  y necesidades del ciudadano.
Ahora una pregunta se cierne sobre mí. ¿Discutirán si el tomate debe ir restregado (como mandan los cánones) o sobre si será suficiente el tomate triturado puesto con cuchara o pincel? Una discusión que no es baladí, lo primero es lo auténtico, lo segundo un sucedáneo que sólo da el pego.
Yo de momento voy a ir llamando al Notario para ver lo que me cuesta depositarle allí los euros de mis impuestos.