miércoles, 10 de noviembre de 2010

RECREACIONES (VI) JANE AUER-TRUMAN CAPOTE

Tengo la sensación de importarte muy poco, sólo a veces, cuando te miro a través del cristal de la copa que tengo en la mano, te siento realmente cerca. Es una simple alucinación que se disipa cuando la dejo sobre la mesa. Es entonces cuando pienso que ha llegado el momento de olvidarse del juego de escribir los pensamientos cruzados que nos lanzamos en forma de bolitas de papel. Ilusiones alejadas cada vez más de la realidad que nos ha tocado vivir. -¿Has sido capaz de enamorarte? A días sí, a días no. Tu respuesta depende de la volubilidad de tu propio deseo. Cuando la pregunta la formulas tú, mi respuesta siempre es la misma, sí. Nunca depende de que el sol haga reverberar mi imagen en las paredes blancas tras las que me escondo.
Me prohibí a mi misma silenciarme, tenías que saberlo aunque no sirviera para nada. Pero quedó pendiente una conversación que se perdió entre el vaho de mi aliento. Me negué a no tenerla y te busqué, a veces sí otras veces no. Pero rondaba, y rondaba de mi cabeza a mi lengua, de mi lengua a mi pecho y volvía de nuevo a la cabeza y la ahogaba mirando el cristal brillante de una copa vacía hasta quedar suspendida, nuevamente, en la nada. ¿Qué es lo que lo hace? ¿El miedo a perderte? ¿A perder el qué?¿Lo que no se tiene? ¿Qué te doy? ¿Qué me das?
Me convierto en la ilusión que te sostiene en tu vida querida mientras tú nublas la mía aunque yo no lo quiera. Así seguimos, pero yo me derrumbo. Los pilares se transforman en arena y todo cruje.
¿Perderás tú? ¿Perderé yo? Me sentiré más libre aunque sea a costa de una libertad dolorosa. Pero todo pasa. Ninguna impronta quedará, ni siquiera en la arena que todo lo cubre. Tú encontrarás una nueva ilusión y yo un nuevo aliento. Así de oscuro, así de cruel. Absurdamente me enamoré.