martes, 30 de noviembre de 2010

Y TE BUSCO DE REOJO

 

Pulsó  el “1” seguido de la tecla almohadilla y escuchó sin levantar la vista de la mesa. En el buzón, un solo mensaje. Bebió las últimas gotas de un café preparado sin ganas. Con el dedo resiguió los dibujos del mantel, pensó en la cantidad de veces que había repetido ese mismo gesto. Algunos días se tornan fríos de repente.
Bajó las escaleras contando los escalones como una letanía. Salió a la calle y caminó despacio hacia ningún lugar. Su rumbo no pedía ligereza sino acierto. Una vez más, pulsó el “1”, escuchó y borró. Guardó el teléfono en el bolsillo y continuó caminando. Empezó a mirar de reojo, podía permitirse sonreír.  A un lado y a otro, tal vez por allí. Sólo debía reconocerla. Tarde o temprano tropezaría con una mirada tan huidiza como la suya. Sólo tenía que caminar y mirar. O tal vez, sólo mirar, sólo un poco más allá, ahí donde los ojos no ven. Sólo un poco más allá.

domingo, 28 de noviembre de 2010

MÁS MADERA....ES LEIRE PAJÍN


 
Que en este país se legisla a golpe de prensa no es una novedad. Que estamos en una época convulsa social, política y económicamente hablando, tampoco lo es. Que en este país se nombra a Ministros, Directores Generales, Jefes de negociado, etc. recompensando la fidelidad al amo, pues tampoco. El ejemplo que pone de manifiesto todo ello es el caso de Leire Pajín. ¿Alguien podría explicarme que méritos tiene la buena señora para estar donde está, ocupar las carteras ministeriales que ocupa, salvo una defensa a ultranza de la mano que le da de comer?
Pues bien, la Ministra en cuestión nos anunció que van a modificar la Ley (no nos dicen cual) para que cuando exista un procedimiento abierto por delito de maltrato, SIN QUE EXISTA UNA SENTENCIA FIRME, el Juez pueda acordar la retirada de la custodia de los hijos al “PRESUNTO” (no olvidemos que no hay Sentencia firme), maltratador.
Miedo me dan estas iniciativas legislativas que vulneran lo que tantos años se ha tardado en conseguir en este país, la supremacía del principio y derecho fundamental a la presunción de inocencia. Aquello tan retórico de que nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. 
Bonito, pero garantista. Imagínense por un momento que son  ustedes los acusados de unos hechos que no han cometido, o que los hechos no son como la otra parte relata y que alguien me diga dónde está la gracia en que a uno, por la denuncia de otro, esté en el ojo del huracán y con el estigma de culpable antes de poder defenderse. Todos podemos recibir una denuncia de cualquier tipo, por cualquier hecho. ¿Por qué vale más la palabra del que denuncia unos hechos que la del que se debe defender de esa acusación? Vayan pensando y colóquense en el lado oscuro, aunque sólo sea a efectos dialécticos. Luego reflexionen sobre si querrían ser tratados como “presuntos inocentes” o como “presuntos culpables”.
Miedo me dan estas reformas. Pero más miedo me da una Ministra (que no saber pronunciar la palabra cónyuge) cuando, sin sonrojo alguno, hace gala de una ignorancia absoluta del contenido de las normas actualmente existentes en materia de defensa del interés de los menores y decide intervenir a cuchillo.
Actualmente, sin la reforma inconstitucional que quiere promover la Sra. Pajín,  ya se regula la intervención judicial en defensa del superior interés del menor cuando, a criterio del Juzgador que conozca de un asunto (penal o civil), deban adoptarse medidas que le protejan . Dentro de esa intervención se encuentra no sólo la retirada de la custodia, sino la posible privación provisional, incluso definitiva, de la patria potestad sobre los hijos.
Aunque no lo parezca y la Ministra lo ignore, eso ya existe hoy en día. Basta con echar un vistazo al art. 158 del Código Civil que establece, entre otras cosas,  que el Juez, de oficio o a instancia del propio hijo, de cualquier pariente o del Ministerio Fiscal, dictará, en general, las demás disposiciones que considere oportunas, a fin de apartar al menor de un peligro o de evitarle perjuicios, pudiendo adoptarse todas esas medidas dentro de cualquier proceso civil o penal o bien en un procedimiento de jurisdicción voluntaria. 
Obviamente, la adopción de esas medidas, podrá ser con carácter provisional o incluso definitivo, y siempre a resultas de lo que resulte probado y no porque inicialmente le hayamos colgado a nadie un sambenito que puede no ser cierto.
En el caso de violencia familiar, debemos empezar a tratar las cosas como son, a reconocer, aunque se nos tache de todo menos de guapos, de la existencia de personas y profesionales que retuercen los procedimientos hasta hacerlos sangrar, interponiendo denuncias claras y no tan claras, sobre hechos que denuncian violencia que, en ocasiones, no son como me nos cuentan.
Añadir más madera, gratuita e injustificada, como es anunciar que sin una Sentencia firme se podrá privar de la custodia a un señor acusado de maltrato es servir más munición a los canallas que manipulan los procedimientos de ruptura familiar.
Alguien debería valorar cual es el mal que se causa a un menor al que se priva de la posibilidad de estar en la compañía de su padre, denunciado por violencia, que tras un proceso que puede durar meses, incluso algún que otro año, penoso y costoso, quede absuelto de esa acusación. 
¿Alguien le explicará a ese menor que se le privó de estar o ver a su padre pensando en su bien? ¿Alguien le devolverá la confianza en quienes le han mentido? ¿Alguien le pedirá disculpas? Ya les digo yo que nadie, simplemente cerraremos las carpetas y a otra cosa mariposa. Así es la política, la justicia y la sociedad en la que vivimos. Un asco vamos.


viernes, 26 de noviembre de 2010

ÉL Y LOS PECES ABISALES

Le pensaba tanto que llegó a creer que lo desgastaría. Que lo volvería traslucido hasta desvanecerlo.
El calor era intenso, todo parecía temblar. Desde que se instaló en aquella casa nunca faltaron los limones sobre la mesa. Había leído en algún lugar que bastaba con cortarlos, atravesarlos con clavo y las moscas desaparecían.
No le preocupaban los moscones pesados que atraía el verano. Le inquietaba el calor, los limones y las noches insomnes de pensamientos circulares. Temía que se volatilizara y desapareciera lo único a lo que aún podía asirse.
Cortó el primero en cuatro trozos. Intentó mantener intacta la membrana que recubría los gajos. Cogió uno, se lo llevó a la boca y allí, apretándolo con fuerza entre los dedos, dejó que el jugo resbalara por la lengua. Se le torció el gesto.
Se preguntó por la extraña asociación de ideas. Tal vez en Groenlandia, cuando se sumergen en estados melancólicos, aquellos a quienes extrañan se difuminan hasta convertirse en vahos boreales y los peces abisales dejan de importar mientras beben el mismo zumo de limón que, a ella, le tuerce el gesto.

jueves, 25 de noviembre de 2010

EN GRAN CENTRAL STATION ME SENTÉ Y LLORÉ -Elisabeth Smart- (Fragmento)




"Perforando las capas de impenetrabilidad, el Mañana, como un ardiente efebo de Sócrates, mira hacia abajo, al cadáver ahogado, y la resurrección brilla en sus ojos. Veo el cuerpo de mi amante entrelazado con el suyo. Mi amante me hace señas. Sonríe. Señala con el dedo. Baja la mano hasta el agua y agitándola destruye mi imagen. El cieno me recubre. El cieno me tapa los ojos. Mis sollozos ascienden a la superficie hechos burbujas, mis aullidos son como alfilerazos en el aire, como mensajes de libélula.
En ese momento la confusión se aclara. Veo que allá arriba se despliega un anochecer de verano. Mi amante yace bajo el tilo besando al Mañana con su boca que en tiempos era mía. Oh el tumulto, el inútil clamor de los condenados. Oh el lenguaje del amor. El ininterpretable. El inarticulado. Amore. Amore. Amore".






miércoles, 24 de noviembre de 2010

PAN CON TOMATE Y OBJECION FISCAL


Estoy considerando muy seriamente empezar a hacer objeción fiscal. Pensando en depositar lo que me corresponde en el pago de impuestos en una cuenta notarial y que mis dineros vayan haciendo hucha a la espera de que algún día, más pronto que tarde, se imponga el sentido común en quienes nos gobiernan y entonces transferir esos euros que tanto me cuestan ganar a las arcas del estado para que, con un poco de cordura, los empleen en cosas que realmente importan.
Tengo por costumbre tomar el primer café de la mañana en la cafetería que hay al lado de mi casa. Hoy casi me atraganto. Mientras intentaba disolver una sacarina he ojeado la prensa del día. La noticia a destacar,  por cutre, al menos para los que somos flojos de remos alienantes: La Generalitat de Catalunya, a través de la Ley de Alojamientos Turísticos, que pretende regular el sector, obligará a los establecimientos hoteleros de más de 4 estrellas a tener en su carta, como productos para ofrecer al cliente, el pan con tomate. ¡Apaga y vámonos!
He mirado la fecha, nos fuera que estemos en los Santos Inocentes y yo no me haya enterado. Pues no, sólo estamos a 24 de noviembre, y no estamos para bromas.
Sin salir de mi estupor, empiezan a agolparse en mi cabeza varias cuestiones que me preocupan. La primera, ¿Cómo es posible que se esté perdiendo tiempo y dinero en discutir que es lo que un establecimiento “privado” (no lo olvidemos) ofrecerá a sus clientes? La segunda, ¿Hasta dónde vamos a permitir el intervencionismo del Estado (nacional o autonómico, da igual, son los mismos perros con distintos collares), puedo seguir con un rosario de interrogantes, de verdad.
La anormalidad de nuestras clases dirigentes, las que nos gobiernan y legislan la tenía clara, el mal uso que se hace de los fondos que todos aportamos, también lo tenía claro, pero nunca pensé que pudiéramos llegar a estos extremos de anormalidad, abuso y despilfarro.
Nos estamos convirtiendo en una sociedad de mediocres, provinciana, bajo el control del “ojo nacionalista y chovinista que todo lo ve”. El “1984” de Orwell se va a quedar en una broma al ritmo que vamos.
Lo que está ocurriendo no es más que una muestra del estado de la maltrecha sociedad catalana. ¿Estamos enloqueciendo o son nuestros políticos quienes lo hacen? ¿Tenemos los dirigentes que nos merecemos? Sinceramente, creo que no nos los merecemos. Los ciudadanos no debemos tolerar más que nuestros impuestos se malgasten tontamente (llevar a cabo la elaboración de una norma es caro, muy caro, aunque no lo parezca). Los ciudadanos de a pie no nos merecemos que la atención sobre lo fundamental se desvíe y nos entretengan con los debates de “pan con tomate, sí”, “pan con tomate, no”.
¡Ya está bien!
Este fin de semana nos toca volver a escoger y, en conjunto, nos volveremos a equivocar. Los que se presentan nos han demostrado por activa y por pasiva, quienes son, hacia dónde van y el poco respecto que tiene por la inteligencia  y necesidades del ciudadano.
Ahora una pregunta se cierne sobre mí. ¿Discutirán si el tomate debe ir restregado (como mandan los cánones) o sobre si será suficiente el tomate triturado puesto con cuchara o pincel? Una discusión que no es baladí, lo primero es lo auténtico, lo segundo un sucedáneo que sólo da el pego.
Yo de momento voy a ir llamando al Notario para ver lo que me cuesta depositarle allí los euros de mis impuestos.

martes, 23 de noviembre de 2010

DEL REPARTO DE MISERIA

 

Llevo un par de días escuchando frases grandilocuentes sobre el funcionamiento teórico de la Justicia de Familia, sobre los criterios doctrinales para la resolución de cuestiones tan fundamentales como es la vida de las personas y la resolución de sus conflictos familiares. Oigo hablar del principio del interés superior del menor, de la necesidad de conciliar voluntades encontradas, de la necesidad de escuchar, de los criterios de proporcionalidad a la hora de fijar prestaciones económicas en favor de uno u otro, y sobre la obligación de impartir justicia. Escucho perpleja.
Me parece estar asistiendo a una reunión de buenas voluntades, todas alejadas de la realidad con la que nos encontramos día a día. Y mi perplejidad no proviene de los mensajes que se lanzan que, porque no decirlo, son geniales, sino de las personas de quienes provienen y del entusiasmo alegórico con el que lo hacen, hablando de supuestos de laboratorio a cual más alejado de la realidad del ciudadano de a pie.
Soy muy crítica con el funcionamiento de  los procedimientos de familia, con la manera de trabajar de sus operadores y, sobre todo, con las decisiones judiciales y con quienes las dictan. Quizá, en algunas de mis apreciaciones sea injusta pero creo que las cuestiones que se manejan en las rupturas de pareja no son tratadas, en muchas ocasiones, con el rigor que precisan.
No nos engañemos. En la gran mayoría de casos, el factor principal de confrontación no son los niños, ni cómo regular con quien van a convivir y cómo se van a relacionar con aquel progenitor con el que no convivirán El detonante de la crispación, del desencuentro (una vez apartado, haciendo esfuerzos titánicos, el tema emocional), son las cuestiones económicas. Y es lógico, todos necesitamos saber con qué contamos y no tener la angustia de saber que no llegamos a fin de mes. Cuando el dinero corre a espuertas y las partes tienen capacidad económica para funcionar cada uno por su lado, el conflicto (salvo excepciones) se minimiza y la discusión se centra en si nos repartimos chicquientos mil euros o no. En estos casos, la cuestión de los hijos queda en un segundo plano aunque, para lavarse la cara, las partes lo esgriman de vez en cuando. Pero estos casos, son los menos. La economía familiar de este país, al menos en este momento, no da para muchas alegrías.
Pero tenemos una ley ventajista que más que solventar el conflicto lo reaviva. Y digo que es ventajista porque aplica con automatismos, a veces casi exasperantes, el tándem niño, casa, pensión. La justificación malintencionada, casi siempre, para entrar a cuchillo y conseguir esta aplicación automática, no es otra que “el superior interés del menor”. Este principio se ha convertido en un cajón de sastre y lo hemos retorcido hasta no dejarle una gota para, mal que nos pese reconocerlo, llegar a finalidades distintas a las argumentadas, cuando de lo que en realidad se está hablando es del “no sin mi pensión” o del  “ni un duro para el otro”.

Estamos viviendo momentos de fuertes cambios en el Derecho de Familia. La coyuntura económica no es ajena a esta evolución. Las familias corrientes, esas que hacen encajes de bolillos para llegar a todo, las que viven con dos nóminas que apenas superan los 1000 Euros al mes (en el mejor de los casos), que tienen un hipoteca de un importe medio de 800 Euros (toquen madera para que se mantengan los tipos de interés), un préstamo personal (las últimas vacaciones, las visas aplazadas o el cambio de coche) y un par de hijos en su haber, se encuentran con un verdadero calvario cuando quieren regular los efectos de su ruptura. Y ahí, en estos casos, es cuando todo se pudre. Todos queremos el ventajismo de la ley y sacamos lo peor de cada uno para demostrar que somos el que mejor se ocupara de los niños y que ese que estuvo a nuestro lado (da igual que sea ella o él) es un completo inútil e irresponsable que llevará a los niños a un drama escrito de antemano (dejará que se abran la crisma en el parque, comerán lo peor del mercado, no tendrán horarios de sueño, etc.), todo ello con la única finalidad que se les atribuya la custodia de unos hijos que, como digo, les reportará el uso del domicilio familiar (siempre sale más económico abonar la mitad de la cuota hipotecaria que buscar una vivienda nueva en arriendo), el reconocimiento de una pensión alimenticia (siempre es mejor recibir que dar) y la malentendida sensación de que se ha ganado en el desastroso procedimiento.
Debemos hacer una reflexión sobre como encarar estos procedimientos, sobre separar cada una de las cuestiones de las que se tratan en él, desligar las cuestiones económicas de las realmente importantes, los hijos. Estos niños tienen que sufrir en la menor medida posible las consecuencias de las rupturas sentimentales y patrimoniales de sus padres.
Mientras no tomemos consciencia de todo ello y tengamos muy presente que la vida de nadie se solventa a golpe de resoluciones automáticas, la sociedad digerirá mal, muy mal, sus rupturas familiares. Mientras tanto, sólo estaremos moviendo miseria, y la miseria, desde siempre ha sido muy difícil de repartir. 


lunes, 22 de noviembre de 2010

MOMENTOS ESTELARES DE LA HUMANIDAD -Stefan Zweig- (fragmento)


“Lo que por lo general transcurre apaciblemente de modo sucesivo o sincrónico se comprime en ese único instante que todo lo determina y todo lo decide. Un único ’sí’, un único ‘no’, un ‘demasiado pronto’ o un ‘demasiado tarde’ hacen que ese momento sea irrevocable para cientos de generaciones, determinando la vida de un solo individuo, la de un pueblo entero e incluso el destino de toda la humanidad”

domingo, 21 de noviembre de 2010

SÓLO QUIERO



Sólo quiero que me leas como únicamente tú sabes hacerlo. Que me acompañes en el viaje hacia el interior de esa historia a la que yo sola no llego. Que olvidemos el olvido. Que con cada inflexión de tu voz buceemos chocando la nariz. Que me prestes unas lágrimas de cocodrilo y una sonrisa de Jocker para que yo las guarde en el bolsillo y me las coloque cuando quiera. Sólo quiero que me quieras mientras me lees lo que quiero que me leas.

Antonio Vega - La chica de ayer

sábado, 20 de noviembre de 2010

MINIMALISMOS (XV)



Se levantó con hambre. Le apetecía algo delicioso, sofisticado y que no le repitiera. Empezó lamiéndose el dedo pulgar.


jamiroquai - everyday



jueves, 18 de noviembre de 2010

SAN NOTEBOOK


Hace algún tiempo, por estupideces de la vida, perdí el contacto con una mujer colosal. Nos habíamos conocido en la universidad. Se convirtió en el amor de uno de mis mejores amigos para, posteriormente, convertirse en su pesadilla (no conseguía olvidarla). Durante años nos movimos a la par: nos emparejamos, nos desemparejamos para volvernos a emparejar y esas cosas. Trabajamos mano a mano aunque cada una estuviera en una punta distinta de la ciudad. Compartimos cocina, cama, baño, confidencias, pérdidas irremplazables, hijos por el camino, perdimos muchas cosas juntas, demasiadas.  Por aquello de la mala leche que gasta la vida y las zacadillas del destino, decidimos seguir cada una por nuestro nuestro camino, no nos despedimos, pusimos miles de kilómetros de por medio y aquí paz y allí gloria. La vida es así. Yo no la olvidé, ni ella a mí. Dar marcha atrás es complicado y ya lo dice aquel: "recular ni para coger carrerilla". Así que pasamos página sin pasarla, o sí. Había que soldar la fractura y eso requiere tiempo y algunas cosas más. Hoy la tecnología, un mundo hiper-globalizado y una intuición a prueba de bombas, me han proporcionado una alegría colosal. Está estupenda, casi tanto como yo. Una hora de risa en una  videoconferencia entrecortada que discurre en un tren en Montreal y un tren en Barcelona (pura casualidad), no tiene precio.
Creo que sólo por eso voy a poner mi notebook en un altar.


martes, 16 de noviembre de 2010

CARTAS DESDE MI CELDA



Cuando decidimos divorciarnos   no nos peleamos por demasiadas cosas.  La casa en la que vivíamos era de alquiler, el perro era de plástico y los ahorros se fueron en una operación de amigdalitis del gato ya fallecido. El canario había muerto poco tiempo atrás y las mantas, dos que nos quedaban, estaban llenas de bolas.  Poca cosa a repartir. Nos habíamos dejado de querer. Él quería a mi amiga Maripi y yo quería no tener que esconder la botella de anís por las mañanas y ponerme los rulos cuando me saliera del moño. El mayor conflicto llegó cuando tuvimos que repartirnos a mi suegra, o sea, su madre. Yo no la quería, él tampoco. Teníamos un problema. Había que decidir que hacíamos con ella, pues en casa no se podía quedar. El propietario del piso nos aceptaba la nevera vieja y la túrmix para compensar  los seis  meses de renta que le debíamos, pero no aceptaba que dejáramos a la bestia de mi suegra. Había que llevársela aunque sólo sirviera para joder. En mi solución habitacional  (una tienda de campaña del Decathlon) no cabía y una no carga con una ex suegra de por vida. En la de mi propio, la roulote que aportaba Maripi, tampoco. Después de una ardua negociación, decidimos que había llegado su hora. La subimos al coche, la invitamos a comer setas  y un vinito de cariñena que siempre le provocó somnolencia por culpa de una alergia que no comprendí jamás.  Se puso ciega y no reparó que las setas tenían el aspecto sospechoso de malignos boletus asesinos, en el tuperware parecían de lujo. La dejamos durmiendo bajo una encima. Nos marchamos tras vaciarle el bolso y repartirnos la calderilla como si fueran  gananciales  Al subirnos al coche comprobamos la temperatura exterior. Los cero grados no era una sorpresa, hacía tanto frio que los sabañones en las orejas habían empezado a aparecer. Entre la bolinga de la mujer, el frio de la sierra y los boletus, su final dejaba de ser incierto y nuestra preocupación también.  Creí oír un descanse en paz y alguien que contestaba que de paz nada que bastante guerra nos había dado, pero a buen seguro serían los taninos del cariñena de garrafón que me atizé para entrar en calor.  Creo que por primera vez, en los veinte años que duró nuestro matrimonio, nos entendimos. Para celebrarlo incluso echamos un nano en los asientos traseros del panda. Tras eso, nada volvió a ser lo mismo, fue mejor. Él se casó con Maripi y yo con la botella de anís. Vivimos en paz durante unas semanas hasta que un oso encontró a mi suegra. Le había intentado comer la oreja y cayó fulminado por el influjo del veneno de la seta primigenia. Los del Seprona no perdonan. Indagaron hasta que dieron con nosotros, vaya a saber como. Hoy cumplimos condena, no por lo de mi suegra, sino por culpa del oso entrometido. Maldito delito ecológico.

lunes, 15 de noviembre de 2010

MAR DE ARAL -Арал Теңізі-


Dicen que el mundo se creó a partir del agua. Me seco  y me convierto en nada. Perdida en la esquina de un mundo que no quiero, un mundo que me asusta por hostil, me abandoné en el fondo de tu pupila yerma. Me siento incapaz de derramar ni una sola lágrima por ti. Ni por mí.
Me convertí en el Mar de Aral. 

domingo, 14 de noviembre de 2010

NO TODOS LOS DOMINGOS SALE EL SOL

 

Que la vida no es justa es un lamento común. Algunos creen en la justicia material, en la posibilidad de enderezar el mundo a base de principios humanistas y valores que la gran mayoría considera trasnochados. Algunos creen aún en una especie de derecho natural extraído de la esencia misma del ser humano. Javier lo creía así por eso nos entendíamos. Trabajó toda su vida para que los demás creyéramos que lo que vivíamos como episodios injustos en nuestro camino profesional sólo eran escollos que debían reforzarnos en nuestro trabajo, continuar sin cejar en el empeño que lo justo fuera la luz que nos guiara en la desesperanzada profesión que habíamos elegido. El miércoles mismo, en un café de primera hora, le dije que era un romántico. Me acusó con el dedo de intentar abandonar el barco y me dijo que prefería seguir siendo un romántico a pudrirse entre tomos de papel en los que no creía, a defender un sistema eque no fuera el suyo y que cuando eso ocurriera lo dejaría y se dedicaría a pintar. Le invité a que comer la próxima semana y continuar hablando de ello.
No reconozco el nombre que veo en el cartón que hay sobre el atril y doy varias vueltas hasta que doy con su sala. Dicen que ahora descansa en paz. Estoy segura que no quería descansar, sino todo lo contrario, querría estar sentado en la plaza de la  Virreina, repasando todos los periódicos del día, bebiendo litros de café, dedicando la tarde a lo que más le gustaba, escribir sobre la bondad del hombre y su necesidad de un universo justo y a pintar unos cuadros absolutamente infumables.
Voy a su despacho, el sol todavía no ha salido. Es como si el domingo se estirara para no llegar. Es la segunda vez que me toca hacer esto en los últimos meses y no creo que pueda hacerlo una tercera que  no deseo que llegue nunca. Repasamos su agenda, coordinamos con su secretaria. Mañana hay que parar la máquina. Aquellos a los que defendía no tienen que sufrir en demasía el contratiempo de la desaparición de aquel que defendía sus intereses.
Cuelgo su toga. Cada vez me interesan menos cosas y me importan menos personas. Sé que el final siempre es el mismo pero es terriblemente injusto el modo en el que llega en algunas ocasiones. Mierda de domingo.

the beatles - free as a bird

viernes, 12 de noviembre de 2010

UNA DE PROTEINAS POR FAVOR



 Por los altavoces truena una canción que viene a decir algo así como “yo te espío, yo te sigo, quiero estar detrás”. Estamos sentaditas, totalmente vestidas, urbanitas cien por cien, tomando un batido híperproteico en la cafetería del gimnasio al que nos apuntamos hace mil días y no venimos nunca.
Nada de cintas en el pelo, ni camisetas sudorosas, nada de todo eso. Lo nuestro es una simple postura estética y de contribución a la economía nacional mediante el sostén de gimnasios a los que no acudimos. Sólo nos sirve para concertar citas de urgencia algunos mediodías. Por los altavoces suena la canción de marras y nosotras sorbemos las cañitas del batido como si fuera un ron con cola. 
Mi amiga Berta tiene cara de fastidio (tal vez las proteínas no le gusten). La veo llamar al monitor-masajista-camarero mientras le espeta un discurso del tenor literal siguiente “Oiga, eso que nos hacen escuchar es una solemne estupidez”, creo que ha cogido carrerilla y sigue con aquello de qué es eso de espiar a nadie, lo que hay que estar es en la primera línea de fuego para enterarte de que va la película, que lo de los espías es de mariquitas. Que seguir, sigan a Rita la Cantaora y que en eso de lo de estar detrás, sólo lo concibe si el que tiene delante está de buen ver, mejor palpar, y le sirve para observar un trasero poderoso. Concluye pidiendo retiren la canción ante el alucine del cachas de turno. Miedo me da. Sigue sorbiendo y mirando con mala cara  a todo aquel que pasa por su lado. Cuando le pregunto que le ocurre, si está bien, coge carrerilla y contesta que algunos de los que escriben canciones deberían estar encerrados en un manicomio y que sus canciones deberían cantarlas allí como trovadores de tres al cuarto para hacerse terapia de chalados, pero que lo mismo deberían hacer con los que escriben libros de autoayuda, novelas de pìchirrí, discursos soporíferos y blogs infumables como éste (ya me ha tocado, pienso. Nunca debí dejarle leer nada y menos confesar que protagonizaba algunos textos).
Con sumo cuidado le retiro el vaso, entiendo que ha tenido un mal día y el batido puede acabar en mi cabeza. Le pregunto el motivo de su alteración, a fin de cuentas es una canción pasadísima de moda, pero sólo eso, una canción. Abre el bolso y saca un sobre gigantesco con una buena cantidad de folios grapados. Una demanda acompañada de un bonito informe de detectives presentada por su última pareja, escritor de pacotilla de libros de autoayuda en sus horas libres y compositor de jingels.
Vamos a por otra ronda. Esta vez que las proteínas sean dobles.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

RECREACIONES (VI) JANE AUER-TRUMAN CAPOTE

Tengo la sensación de importarte muy poco, sólo a veces, cuando te miro a través del cristal de la copa que tengo en la mano, te siento realmente cerca. Es una simple alucinación que se disipa cuando la dejo sobre la mesa. Es entonces cuando pienso que ha llegado el momento de olvidarse del juego de escribir los pensamientos cruzados que nos lanzamos en forma de bolitas de papel. Ilusiones alejadas cada vez más de la realidad que nos ha tocado vivir. -¿Has sido capaz de enamorarte? A días sí, a días no. Tu respuesta depende de la volubilidad de tu propio deseo. Cuando la pregunta la formulas tú, mi respuesta siempre es la misma, sí. Nunca depende de que el sol haga reverberar mi imagen en las paredes blancas tras las que me escondo.
Me prohibí a mi misma silenciarme, tenías que saberlo aunque no sirviera para nada. Pero quedó pendiente una conversación que se perdió entre el vaho de mi aliento. Me negué a no tenerla y te busqué, a veces sí otras veces no. Pero rondaba, y rondaba de mi cabeza a mi lengua, de mi lengua a mi pecho y volvía de nuevo a la cabeza y la ahogaba mirando el cristal brillante de una copa vacía hasta quedar suspendida, nuevamente, en la nada. ¿Qué es lo que lo hace? ¿El miedo a perderte? ¿A perder el qué?¿Lo que no se tiene? ¿Qué te doy? ¿Qué me das?
Me convierto en la ilusión que te sostiene en tu vida querida mientras tú nublas la mía aunque yo no lo quiera. Así seguimos, pero yo me derrumbo. Los pilares se transforman en arena y todo cruje.
¿Perderás tú? ¿Perderé yo? Me sentiré más libre aunque sea a costa de una libertad dolorosa. Pero todo pasa. Ninguna impronta quedará, ni siquiera en la arena que todo lo cubre. Tú encontrarás una nueva ilusión y yo un nuevo aliento. Así de oscuro, así de cruel. Absurdamente me enamoré.

martes, 9 de noviembre de 2010

QUE TINGUEM SORT


Las despedidas siempre tienen algo de descenso. Recordé  un día de hace ya algunos años en el que  me embarqué en una travesía agotadora, en la que colocar un pie delante del otro era un suplicio, y me juré no volver a subir nunca más aquella montaña. Guardé la foto que le hice a ese sitio al que no pensaba volver en la vida. Sin embargo, retorno a aquel lugar mediante la visión de un trozo de papel y pienso que el descenso, más agotador que la propia ascensión, tuvo un sentido. Toqué  fondo, pero volví a caminar. Lo mismo ocurre con las despedidas. Cuando crees que ya no puedes más, llega la planicie y, pese a todo, vuelves a caminar.

Si em dius adéu
Vull que el dia sigui net i clar
Que cap ocell
Trenqui 'harmonia del seu cant
Que tinguis sort
I que trobis el que t'ha mancat en mi
Si em dius et vull
Que el sol faci el dia molt més llar
I així robar
Temps al temps d'un rellotge aturat
Que tinguem sort
Que trobem tot el que ens va mancar
Ahir
I així pren, I així pren
Tot el fruit que et pugui donar
El camí que poc a poc escrius
Per demà
Que demà, que demà
Mancarà el fruit de cada pas
Per això malgrat la boira cal
Caminar
Si vens amb mi
No demanis un camí planer
Ni estels d'argent
Ni un demà ple de promeses sols
Un poc de sort
I que la vida ens doni un camí
Ben llarg
I així pren, I així pren
Tot el fruit que et pugui donar
El camí que poc a poc escrius
Per demà
Que demà, que demà
Mancarà el fruit de cada pas
Per això malgrat la boira cal
Caminar(*)
© Fotografía: naq

sábado, 6 de noviembre de 2010

SÓLO TÚ - SÓLO YO


 
Me lanzo al agua. Me aspira hasta el fondo, apenas unas salpicaduras. Sólo yo. El mundo es un silencio azul. Alineo  la cabeza y me convierto en un guión que se ladea al compás de inspiraciones y expiraciones regulares,  lentas, profundas.  Sólo tú. Los brazos apuntando al infinito mientras las manos acunan el agua.  Los extremos se mueven en vertical con la cadencia de un tic-tac.  Me busco entre el silencio, en lo ingrávido. Y llegas. Con los ojos cerrados, llegas.

Sting & The Police - Fields Of Gold

viernes, 5 de noviembre de 2010

¿QUIÉN DIJO ESTRES?


Confieso, me he hecho mayor. Llevo unos dias de mucho ajetreo, tanto que a veces no sé el dia de la semana en el que me encuentro, si hoy he comido o si ayer cené, si tenía que recoger la ropa del tinte o si tenía que llevarla, si voy o vengo. Un descontrol. 
Así que entre que me he hecho mayor y la agitación en el que vivo, he perdido la capacidad de tener paciencia con algunas personas.
No transcribiré la conversación que he mantenido  y que me ha puesto a cien porque el deber de sigilo profesional me lo impone, pero lo cierto es que la misma me ha evidenciado un nuevo estado existencial (estado que se resume en "no me toques lo que no suena porque no tengo el chisme para ruidos").  He decidido aplicar la cláusula "A-i Act", y ello porque junto a mis incipientes patas de gallo, mi falta de paciencia con los maleducados, mi gusto por las personas que van de cara, he aprendido a reprimir ese instinto atávico de mandar a paseo, de muy malas maneras, a los que me faltan al respeto y lo hacen incluso sin soltar insulto alguno y reconducirlo a la aplicación de la cláusla "A-i Act"
La "A-i Act" está pensada para reprimirme sin que me de un infarto y eliminar la tensión que algunos me generan. Solución, con un par de ovarios, después de aguantar lo inaguantable viéndole la cara al maleducado de turno. y escuchando el veneno que arrojaba. He cerrado mis cositas, he llamado al Spa que hay en la esquina de mi trabajo y, a la hora de la comida, como el que no quiere la cosa, he pedido manicura y pedicura. Tengo el ticket de su coste en mi bolsillo y acabo de cargarle este gasto a la cuenta de facturación de mi cliente. La factura que voy a prepararle es ya de por si abultadita pero hoy ha generado un poquito más de gasto a base de tocarme el chiquilicuatre. He vuelto como nueva, me relaja mucho que me hagan las manos.
Pueden estar seguros que pagará este servicio que va conceptuado como "A-i Act" y que el firmó en su compromiso presupuestario para conmigo.
Es lo único que entienden los maleducados para los que a veces tengo que trabajar. Y es que yo trabajo, mucho y bien, pero todo tiene un precio, para el cliente claro y la mala educación y atacarme de los nervios acostumbra a salir caro. La aplicación de la "A-i Act" es infalible.

PD.: la "A-i Act" es la cláusula actuaciones anti-imbécil.

jueves, 4 de noviembre de 2010

MANUALE D'AMORE (II)


Repita en voz alta, muy alta, con entusiasmo, insistentemente, por ese orden y sin olvidar una sola palabra:

"TE QUIERO, TE AMO, NO HAY NADIE COMO TU, ERES MI INSPIRACIÓN y MI ALIENTO"

Si finalmente no se autoconvence, ni le convence, de todo ello, no se apure, la repetición firme y constante de los anteriores vocablos no le garantiza un amor desaforado, pero le proporcionará un envidiable poderío en el arte de la declamación dramática y un posible papel en un culebrón venezolano.

¿ESTÁ?


Aquel domingo caminaba con paso rápido por debajo de los soportales de la plaza mayor. Llevaba tres días lloviznando  y no parecía que el tiempo estuviera dispuesto a dar ni un minuto de tregua. Miré hacia la ventana. Seguía cerrada. El viento se enzarzó contra el mundo. Castigaba los muros, las encinas y a los pobres mortales  a  base de repartir desaliento. 
Escondí las manos en el abrigo y pensé en todo aquello que no le dije. Seguí caminando, buscando un café en el que refugiarme de las palabras que, una vez más, emergían  desde lo más profundo del olvido y que habían perdurado pese a todo. Me había prometido no volver mientras sintiera que su ausencia me acompañaba pegada  como si fuera mi sombra. Creí cumplir mi promesa y sólo regresé por un presentimiento  extraño que me despertó en mitad de una noche y  me hizo recorrer no sólo kilómetros de una distancia infernal sino años de voluntario destierro. 
Me senté cerca de la puerta. Hojeé el periódico intentado distraerme y perder de vista la imagen de las sobrias contraventanas de la que fue su casa. Sin embargo,  el espejo que tenía frente a mí, me devolvía,  con la insistencia de lo permanentemente dispuesto, la imagen de una vida que se cerró a cal y canto y que reconocí reflejada en mi propia pupila. Bebí poco a poco, intentando recuperar el temple y saboreé, como años atrás, el rastro de hierba luisa que identifiqué en la taza que aquella mujer  me sirvió sin siquiera pedírsela. Anoté en una servilleta  las mil palabras que un día le regalé. 
Dejé unas monedas sobre la mesa y salí a la calle acompañada por el frio helado que la sierra vomitaba sobre la plaza. Caminé hacia su casa, sintiendo que de nuevo llevaba pegada a mis pies su sombra y  su aliento rozándome el pelo.  Doble la servilleta que contenía  la confesión sincera de lo que un día deseé. Volví  al coche caminando despacio. Ahora disponía de la vida entera para intentar olvidar y sobrevivir a un mundo que se oscureció años atrás concediéndome una vida de futuro incierto  como el de las madreselvas que cubrían sus contraventanas intentando sobrevivir  al frio de un invierno mesetario sin más esperanza que, la de que algún día, un resquicio de sol les de un respiro a su final certero.
  
© Fotografía: naq