jueves, 3 de marzo de 2011

AMOR SIN REMISIÓN

 

Cuando Ingrid Bergman, en Notorius, le dijo a Cary Grant que su amor era bastante extraño, y Cary Grant, sin dejar de hablar por telefono y con un poco convincente interés,  preguntaba el por qué, e Ingrid Bergman, sin dejar de besarle entre miradas arrobadas, le contestaba "porque a lo mejor tú no me quieres", la Bergman estaba rendida, sin remision, a los encantos del guapo galán. 
Poco importaba que Grant le advirtiera que cuando dejara de amarla le avisaría, e importaba bastante menos que (ante la insistencia de Bergman sobre si la amaba), contestara (con la certeza del que no ama), con un escurridizo "los actos son más importantes que las palabras". En ese momento, la suerte de Bergman estaba echada.




Notorius (Encadenados) contiene uno de los besos más bellos del cine que encierra una evidente trampa amorosa. Enmascarar lo que no somos capaces de pronunciar.
El amor no sólo se demuestra con gestos, requiere mucho más. 
Necesitamos escuchar, de boca de aquel que nos acelera el corazón, un envolvente "te amo".

Y es que el cine es lo que tiene, nos muestra la magia del encanto de una vida que dura no más de dos horas y nos regala ficciones que nos emborrachan el momento. Pero, por suerte, nuestra existencia dura bastante más y las ficciones cinematográficas nos son insuficientes. Queremos nuestras versiones, las propias y a poder ser reales.
Junto a los gestos, necesitamos las palabras y necesitamos que esas, precisamente esas dos, se pronuncien con frecuencia, que nos suenen ciertas y nos fundan la razón. Es entonces cuando nuestro "Notorius" se transforma en algo mágico.