miércoles, 30 de marzo de 2011

Y CADA UNO CON LO SUYO


Tengo una lampara de pantalla roja, dos velas que huelen a lavanda y poco sueño. Puedo contar las horas y convertirlas en nanosegundos para prolongarlas hasta el infinito, acompañarlas con las cuatro notas que ahora suenan y perderme entre líneas difusas de mi mundo, mi micromundo.

"Lo que perdimos podemos recobrarlo intacto, dijo Norman. Hubiera sido fácil rebatirlo, en lugar de eso yo también bajé la ventanilla y dejé que el aire tibio me despeinara, los árboles pasaban a una velocidad pasmosa ¿Qué podemos recobrar?, pensé sin importarme que la velocidad fuera cada vez mayor y que la carretera ya no presentara tramos en línea recta, tal vez porque Norman siempre había conducido con seguridad y era capaz de hablar, de observarse, de buscar cigarrillos en la guantera, de encenderlos e incluso de mirar de vez en cuando hacia delante y todo sin quitar el pie del acelerador. Podemos volver a entrar en juego en el momento en que queramos, oí que decía"


No hay prisa. Los nanosegundos me conceden una eternidad.