sábado, 14 de mayo de 2011

MENGUAR

 

...Dime que me quieres aunque sea mentira. Dime que me quieres aunque sea mentira. Dime que me quieres aunque sea mentira. Dime que me quieres aunque sea mentira. Dime que me quieres aunque sea mentira...
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Su discurso se componía, sólo, de siete palabras. Fluían sin rozar y crecían, a su pesar, de un modo inversamente proporcional a su existencia. Cuanto más grande era su estima, más  menguaba su talla. Al final, desapareció. 

Sobre la colcha encontraron unos puntos rojos, diminutos, insignificantes, que un golpe de viento desordenó. Nunca lo supo.