jueves, 26 de mayo de 2011

PESE A TODO


Diecisiete horas después, por fin, todo pareces un poco más calmado. Apenas un poco de luz al final del tunel. Debería pasar las últimas notas para que mañana, sin demora, esté todo donde tiene que estar. Pero estoy cansada y él lo sabe. 
Salgo al balcón y respiro. Intento que el aire pase sin notar los trompicones que la incertidumbre de lo nuevo provoca en mi inspirar continuo. He vuelto a fumar, será sólo unos días, una tregua que sé que me castiga. 

Vuelvo a la mesa, me encuentro una taza de café y un post-it amarillo que me recuerda que ya falta poco. Mañana descansaremos y, sin falta, colocaré un trocito de papel, amarillo, engomado, en su taza, dándole las gracias por estar ahí, siempre ahí, pese a todo.