sábado, 17 de septiembre de 2011

REVOLVIENDO EL ALFABETO


Le regaló dos instantes. Con el tiempo olvidó que al entregarlos no los volvería a recuperar.  Al marcharse intento llevárselos, pero sabiéndolo imposible, los emborronó procurando esconder que estuvo allí. Fue tanta la insistencia que, al final, se fueron ensombreciendo, oscureciendo hasta convertirlos en un punto negro, impreciso, que la noche engulló.

"Tu cabello encanece entre mis manos y, como
aguas silenciosas, nos abandonan los recuerdos. Siento
la frialdad de la existencia pero tu olor se extiende en
las habitaciones y tu lascivia vive en mi corazón y entra
mi pensamiento en tus heridas".


 -Tu cabello encanece- Antonio Gamoneda