sábado, 3 de septiembre de 2011

RINCONES III


La pared frente a la que nacen, o se transforman, muchas de las cosas que circulan por mi universo izquierdo, tiene un aspecto similar al de la fotografía. ¿Caótico? ¿Desenfocado?. Puede parecerlo pero frente a una pared como esa "AN" se reconcilia con "NA". 

Cara a la pared. Conmigo misma. Sin mirar a nadie, sólo unas deliciosas vistas a lo que quiero ver. Porque mi rincón es mío y nada más. Y, así como Virginia Wolf necesitaba una habitación propia en la que escribir, yo necesito una mesa frente a una pared que recoja lo que quiero, cuando quiero y como lo quiero. Sólo eso. 

Filias y fobias colgadas de un alfiler.