jueves, 15 de septiembre de 2011

FUERON 24 HORAS. NADA MÁS


Me dormí mientras leía a Constance De Salm. Me desperté sobresaltada, y no recordaba si lo había soñado, lo había leído, o simplemente era un pensamiento enquistado. Quizá ha llegado la hora de olvidar nuestros sueños y seguir caminando. Lo empuje con un vaso de agua y se clavó a medio camino del esternón.

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“Al verme de nuevo en casa, no puedo decir qué fue lo que sentí. Estaba ajena a todo lo que me rodeaba. El viejo Charles. Mi digno seguidor, en cuya presencia logré al menos pronunciar tu nombre, estaba aterrado ante el desconcierto de mi mente. Me puse a hacer miles de proyectos: creía que seguía oyéndote. Cuando me acosté, tras haber perdido toda esperanza, los pensamientos se me volvieron confusos; y esa larga noche que todavía nos separaba era para mí una eternidad de dolores. Los primeros rayos del día me devolvieron, empero un poco de calma: me parecía también que esclarecían mi alma”*.

*"Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible" de Constance de Salm, es una novela epistolar que gira en torno a las emociones provocadas por lo imaginado. Se publicó en 1824, que inspiró la novela de Stefan Zweig "Veinticuatro horas en la vida de una mujer".