lunes, 26 de septiembre de 2011

UN AÑO MÁS

Hoy es mi cumpleaños. Dicen que la edad no importa, que lo que cuenta es el espíritu, la actitud ante la vida y bla, bla, bla. Pero yo sí creo que cuenta, y cuenta muchísimo. Cumplir años es un regalo, aunque a veces parezca que está envenenado.

He alcanzado esa edad en la que, según algunos, determinadas tonterías están de más y pueden considerarse ridículas. Sin embargo, como en todo, las dos caras existen. Es por eso que esos mismos años, que para algunos son muchos y para otros no son nada, son los que me permiten no avergonzarme de muchas de las bobadas que hago cuando las hago poniendo todo el empeño.
Sé, porque lo sé, que continuaré haciendo estupideces toda mi vida, que continuaré cayendo en arrebatos personales, emocionales y pasionales del todo inverosímiles. En mi código genético viene así establecido y, a estas alturas, he aprendido a no tenérmelo en cuenta más de lo imprescindible.

Para los próximo 365 días tengo pocos deseos pero, por el contrario, tengo millones de ellos para los próximos años:

1.- Quiero poder doblar, por lo menos, la edad que hoy cumplo.
2.- Quiero que la salud me acompañe.
3.- Quiero acompañar a los que quieran que les acompañe.
4,. Quiero que me acompañen pocos. Esos pocos que sé que están aun cuando no están.
5.- Quiero, cuando todo empiece a fallarme, mantener la capacidad de reir, de pensar sin tener nunca bastante, de conservar algo de oido para que la música siga poniendo banda sonora a mi vida, un poco de vista para poder vivir ficciones de papel que yo no soy capaz de crear y, sobre todo, poder seguir queriendo a quienes quiero.

No sé si lo que pido es mucho, poco o nada. Son sólo mis deseos, pequeñas esperanzas que si vinieran en una caja de Tiffanys&Co y con un lazo de suerte me provocarían un buen desmayo.


Chet Baker & Art  Pepper - Younger than springtime