jueves, 29 de septiembre de 2011

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS


Llega tarde pero no ha sido un descuido, nunca lo es. Unos minutos robados al tiempo de una espera que ya conoce. Sentado en la última mesa, fuma un cigarillo y simula leer el periódico mientras de reojo vigila la puerta.
A él nunca le gustó esperar. A ella, llegar demasiado pronto. Las pulsaciones se le acompasan al desfallecido ritmo de su reloj de pulsera. 
Sus primeros desencuentros fueron por cosas absurdas que se transformaban en la antesala de los mejores momentos vividos.

Unos pasos precipitados golpean la acera mientras la incertidumbre le pinta el rostro de gris, oscuro, como el humo que le envuelve en su rincón.
Es martes, por eso deberían sentarse uno frente al otro, pero hoy no será así y lo sabe desde que, acompañada por el aire frio de invierno, la vió cruzó la puerta con el semblante pálido.

- ¿Por qué nos seguimos viendo?
- Porque nos queremos.
- Pero, esto no va a ningún sitio, yo no puedo seguir así.

Con un gesto apenas esbozado, posa el índice sobre sus labios y silencia el lamento. Le pide que no siga. Hacerlo sería el final. Porque ellos son eso, los martes, frente a frente, sin nada más.

Amelie. - BSO. 14.