sábado, 2 de enero de 2010

UNA VERDAD A MEDIO CAMINO

Agotamos el poco tiempo que nos queda frente a dos copas apenas probadas. ¿Te das cuenta? En unas horas, tu estarás en un avión y yo en otro distinto. Una verdad a medio camino. Los dos volviendo a casa, tu conmigo, yo contigo y en el equipaje la promesa mutua de volver a vernos el año que viene, a la misma hora y en el mismo sitio, como en aquella película de la que nos reíamos, por considerarla absurda y trasnochada.

Y ahora, así estamos los dos. Una vez al año cruzamos el mundo para encontrarnos en un punto inexistente en nuestras vidas comunes y distantes. Allí, nos volvemos cósmicos, lúdicos, irreales y totalmente locos. Una existencia concentrada en 24 horas que siempre saben a poco, pero que jamás alargaremos más allá. Sin embargo, los dos sabemos que el próximo año, sin habernos olvidado ni un solo segundo, nos encontraremos en el mismo sitio y el mismo día para, por unas horas, ser quienes de verdad somos, alejados de todo lo que es superfluo, de lo impuesto y enredarnos, por un tiempo limitado, en nuestras historias, las propias, esas que sólo tienen sentido cuando sólo estamos los dos juntos.