jueves, 30 de septiembre de 2010

DEL PORQUÉ ESCUPEN LOS FUTBOLISTAS


Tengo unos dias un tanto extraños. Aparentemente todo es normal, no ha habido ningún hecho trascendente en mi vida salvo que, desde hace nada, soy, a los efectos cronológicos del mundo, un poco más vieja. El salto, personalmente, ha sido intrascendente. Pero no para el resto de la humanidad. Entre otras cosas, he pasado a engrosar la lista de las "mujeres invisibles", por edad me toca y el de las "raritas consustanciales" porque sigo creyendo en algunas personas pese a las malas pasadas de la vida. Sinceramente me da igual. Sin embargo, hay algo que me preocupa. Vengo notando que, en los últimos meses, estoy perdiendo  algunas de las cosas que antes hacía con una facilidad pasmosa, que me gustaban enormemente o que me hacían vagar en busca de paraisos inexistentes pero eternamente buscados. Con mi extrañeza a cuestas, unos granos de menos en el bulbo superior que ya descansan a ras de tierra, empiezo a perderme en estupideces  que son intrascendentes pero que me alegran la vida, cosas que difícilmente puede comprender quien no sienta que los pies a veces flotan en el aire. Creo que mi autismo aumenta con los años y mi bipolaridad se radicaliza. Por eso esta noche no paro de preguntarme ¿Por qué escupen los futbolistas?