viernes, 3 de septiembre de 2010

PAPIROFLEXIONANDO


Estoy sentada, de nuevo, en mi butacón. Me viene grande. No ha pasado más de un mes desde la última vez que me senté en él. Entonces me oprimía, necesitaba revolverme continuamente buscando un fortuna ajena inalcanzable. Reclinaba el respaldo intentando descansar, los ojos y la cabeza. Hoy me sobra espacio por todas partes y me pierdo en el asiento, ni siquiera consigo que los pies rocen el suelo. El teléfono se ha convertido en un gigante y el bloc de notas rezuma histerias perpetuas.
Me columpio en el butacón. He menguado como “Alicia in Wonderland”. Sólo caben dos posibilidades, o éste ya no es mi puesto o, en realidad, aun no he vuelto.

Serge Gainsburg - Comment te dire adieu