domingo, 26 de septiembre de 2010

¿ENGENDRANDO PESADILLAS? NO CON MIS IMPUESTOS


Había pensado en escribir en relación  a la angustia, sobre como el peso de lo que te oprime en silencio deja de pesar cuando se tiene la oportunidad de hablar sobre ello. De hecho, esta noche de insomnio he pensado mucho y  sabía lo que iba a escribir. Pero de momento lo aparco. Tengo dos razones para hacerlo. La primera, que no sé cuánto dura la liberación, hay que contrastar la conclusión y, la segunda, porque leo en la prensa que el Estado (el español) gastará  más de 6.000 Euros en un tratamiento de fecundación in-vitro para la inseminación de la terrorista de ETA Nerea Bengoa compañera de otro terrorista, Txomin (Fernando García Jodrá), miembro éste último del comando Barcelona de ETA.
Para quienes no lo recuerden les diré que Txomin  fue uno de los asesinos de Ernest LLuch, que para quienes no lo sepan o lo hayan olvidado, era un político, ex-Ministro, catalán, socialista, escritor y profesor universitario. Murió asesinado por la banda terrorista ETA en el año 2000, en el parking de su casa. Txomin cumple condena por este asesinato y ahora pretende engendrar, junto a la terrorista Nerea Bengoa, (colaboradora liberada del Comando Araba) un hijo, vía fecundación artificial, a costa del Estado español, de su sanidad pública, eso sí.
Me produce hilaridad. Varias son las cosas que me la producen, entre otras, que unos tipos que no dudan en matar a sangre fría quieran engendrar un hijo, eso me produce escalofríos ¿Qué puede salir de semejante unión, sea por las partes húmedas o por la frialdad de una probeta? ¿Deben mis impuestos, españoles y catalanes, por supuesto, pagar los experimentos de dos tipos caprichosos que toda su vida va dirigida a destruir todo lo que huela a España y no dudan en matar a quien sea? ¿Deben dos condenados, no rehabilitados ni reinsertados, que no han pedido perdón en su vida de mierda, disfrutar de la posibilidad de someterse a un tratamiento vetado a muchas familias españolas a cargo de las arcas del Estado que detestan? ¿Deben poder beneficiarse de las ventajas del estado de derecho, de sus prestaciones, los que no han hecho jamás el gesto de indemnizar a sus víctimas y ni creen en el Derecho, ni respetan la vida humana? ¿Qué clase de educación, de  valores, de vida, pueden dos tipos tan repugnantes como estos dar a un niño?
Puedo seguir haciéndome mil preguntas y que la vena del cuello se me siga inflamando, pero hay algo con lo que no han contado estos dos (Txomin y Bengoa), la naturaleza a veces se nos pone de cara a los demás y, es sabia. De momento, el tratamiento en cuestión no ha dado resultado. Tal vez se hayan perdido unos cuantos miles de euros que bien podrían haberse empleado en otras personas, pero yo me alegro de la pérdida. Que Bengoa y Txomin sigan jugando a la “quimicefa” si quieren pero no con mis impuestos y, sobre todo, que no nos engendren un monstruo como ellos.