martes, 28 de diciembre de 2010

SIN NOTICIAS DE GURB -Eduardo Mendoza- (Fragmento)


Ayer noche,después de hacer el ganso un rato por internet, decidí darme unas risas, unas de esas de verdad. Me apetecía algo divertido, carcajeante, pense en ponerme a los Hermanos Marx pero fundí el DVD, el portátil me funcionaba a pedoburra y la verdad no me apetecía más pantallita. Así que a la vista que en casa andábamos como en una misa negra, todo lleno de velas (el día menos pensado salimos ardiendo), el olor del eucalipto navideño colandose por todas partes y el silencio era sepulcral (bueno, el gato roncaba como nadie), pues como que me tiré de cabeza a lo que consigue que me desternille de la risa. Y es que al final, el que vale pues eso, vale.
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"15.00 Regreso a casa. En la puerta del ascensor hay un cartel que dice: NO FUNCIONA. Se refiere sin duda al ascensor. Decido subir a pie.
15.02 Al pasar frente a la puerta del piso de mi vecina me detengo. En el interior suenan voces. Desmonto el timbre, me introduzco el cable eléctrico en las orejas y escucho. ¡Es ella! Al parecer, su hijo se muestra remiso a ingerir un plato de verdura. Ella la insta a comer diciéndole que si no come no crecerá ni será fuerte como Supermán; por si estos argumentos no bastan, añade que si no se traga toda la coliflor en menos de cinco minutos le partirá los dientes con el taburete de la cocina. Me avergüenzo de hollar de este modo la intimidad de su hogar, dejo los cables colgando de la caja y continúo subinedo las escaleras.
15.15 Me como los diez kilogramos de churros que he comprado. Me gustan tanto que, acabado el último, me como también el papel aceitado que los envolvía.
16.00 Tendido en la cama y con la vista clavada en el techo, del que cuelgan varias arañas grandes como melones, pienso en mi vecina. Por más que me devano los sesos (que no tengo), no doy con la forma idónea de abordarla. Llamar a su puerta e invitarla a cenar no me parece prudente ni oportuno. Tal vez la invitación debería ir precedida de un obsequio. En ningún caso debo enviarle dinero, pero, si a pesar decidiera enviárselo, mejor en billetes de banco que en monedas. Las joyas presuponen una relación más formal. Un perfume es un regalo delicado, pero muy personal; se corre el riesgo de no acertar el gusto de la persona a la que se desea obsequiar. Laxantes, emulsivos, apósitos, vermicidas, antirreumáticos y demás productos farmacéuticos, excluidos. Es muy probable que le gusten las flores y los animales domésticos. Podría enviarle una rosa y dos docenas de dobermans".


Pd: Hoy no le doy tregua y me lo fundo. Fijo.