jueves, 16 de diciembre de 2010

A VECES LO QUE OÍMOS SE HACE REAL ANTE NOSOTROS -Luis Rosales-


A  VECES LO QUE OÍMOS SE HACE REAL ANTE NOSOTROS
y todo queda en claro:
el sol estaba muerto
y las palabras terminaban pero la voz seguía
con su impotencia desesperada y su calumnia a cuestas
igual que una pared que se estaba arrastrando para llegar a ti.
Era la voz de la persona a quien más admirabas en el mundo
y el dolor le llenaba de tal modo que cada una de sus
        palabras borraba las restantes,
mientras que tú te ibas quedando acólita
y te apoyabas contra la mesa
lo mismo que esas aves a las que sólo han dejado un ala;
así llegaste a comprender que aunque la voz callara todo sería
        lo mismo
pues sólo cambiaría su forma de actuar
que en el comienzo era una hervor,
después fue convirtiéndose en un jadeo,
y ahora estaba diciéndote un vacío.
Esto era masmorir,
amiga mía
saber que ni aún la muerte podrá hacerte olvidar aquel
      instante,
y como oír aquella voz era aceptada
y como no podías seguir oyendo aquel vacío,
te cambiaste varias veces de habitación
pero el teléfono te seguía, reptando tras de ti como una cobra,
con la cabeza levantada para picarte siempre;
para picarte, una y otra vez, en el oído,
con la misma mentira impenitente, sucia y mendigada.
¿No recuerdas amiga mía, que hubo un momento en que
      sentiste hipo?
y aquel hipo era un asco contrayente
que recorrió tu cuerpo desde el vientre a los labios,
y que se hacía mayor cuando el teléfono viboreaba junto a ti,
para hacerte escuchar, más dentro cada vez,
aquel jadeo quieto e incontenible
de alguien que se acaba,
que se estaba acabando,
y vengaba de sí misma y de ti transmitiéndote por
      teléfono,
su mentira, su amor y su extinción

Y AHORA VAS A DORMIR, VAS A DORMIR, PERO NO SUEÑES,
ya has soñado bastante;
el pasado no vuelve mientras no se le llama;
tranquilízate y duerme, nadie lo llamará;
lo verdadero se manifiesta de muchas formas y hay que
aceptarlas  todas;
la noche ha terminado;
ya sólo es necesario perdonar.