sábado, 9 de julio de 2011

HOY POR TI, MAÑANA POR MÍ

 

Creo en la capacidad de reconstrucción de las personas. Sin embargo, para que esa capacidad de recuperación, sanación, que algunos llaman resiliencia, se desarrolle se necesita una voluntad de hierro y tener la enorme suerte de encontrar buenos compañeros de viaje. Quizá, en este punto sea donde las cosas se nos ponen más difíciles, más cuesta arriba. Encontrar quien te acompañe en un regreso casi infernal puede ser un milagro.

Corren malos tiempos para los acompañamientos incondicionales.  Nadie soporta demasiado tiempo a quien anda sumido en un estado de tristeza o de melancolía producto de lo que sea. Los consejos se suceden uno tras otro esperando que generen una respuesta inmediata del apenado que no se da nunca de manera pronta e inmediata.

Olvidamos que cada uno tiene su propio ritmo y que la superación de determinadas vivencias, sentimientos o situaciones requieren recolocarse y eso, pese a lo que molesta a los que se encuentran alrededor, suele requerir de un tiempo que no siempre se comprende. En ese momento, cuando uno más lo precisa, las deserciones de los que inicialmente estuvieron allí se suceden en cascada y se hacen más patentes que nunca, sin dejar otra estela que la del adiós incomprendido.

Salir fortalecido de los contratiempos, del dolor emocional, depende, aunque no lo creamos, de la suerte de encontrar en nuestro camino a buena gente, personas que se mantengan impasibles e inamovibles ante el vaivén del que, en pleno proceso de recuperación, recae las veces que su vida requiera.





Michel Camilo and Tomatito - Rom Within