lunes, 18 de julio de 2011

LA NOTTE


 "Y le cortaron la cabeza, y la arrojaron al río. Sin embargo,  aún hoy,  se escucha el sonido de una lira y la voz de Orfeo cantando a su amada Eurídice".

Tengo puesto, en estos momentos, un Cd que compré en mi último viaje a Italia. Me desplacé hasta Mantua y allí, bajo un viento feroz, pude escuchar en directo los ensayos de la ópera “Orfeo”.  Me encantó y me encanta. 
Hoy llueve en Barcelona, tiempo extraño para un mes de julio en el que el verano no acaba de llegar. No hay nadie en todo el edificio, quedamos como guardianes de las vidas urbanas de otros y así, sin ningún reparo, pasada la medianoche, suena a un volumen nada adecuado el “Orfeo” de Claudio Monteverdi.

Mientras leo el libreto, encuentro entre sus páginas una anotación: “Nunca olvides que quien te da la vida te la puede quitar con un simple soplo”. El trazo confuso de lo anotado entre las  oscuras bambalinas de una tarde de octubre, se mantiene igual de sombrío, igual de cierto en el recuerdo.

Pero es julio, la música se escapa por la ventana; lo que es, simplemente es; Monteverdi suena mejor que nunca y en el aire flota el aroma a jazmín.

©Fotografía naq



4 comentarios:

  1. Monteverdi combina con todo: con jazmín, con gin tonic, con recuerdos de viajes realizados o con los que nunca realizaremos, con la lluvia de verano...

    Por su culpa (ya la de otros) me miran como a un bicho raro: cuando voy por la autovía lo llevo a todo volumen, cual poligonero exquisito y, aunque cuando entro en la ciudad tengo la precaución de bajarlo, las personas que cruzan la calle cuando estoy parado en un semáforo me dirigen miradas extrañas, de asombro y conmiseración.

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  2. En Lima está lloviendo un montón.

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  3. Valls, Monteverdi es bárbaro. Me compré unos auriculares gingantescos sólo para lograr que me reventara la cabeza cada vez que le escuchaba mietnras la de los demás seguía intacta. Con lo que no conté es con los efectos colaterales, a veces no puedo evitar tararear o incluso cantar a grito pelado mientras escucho y claro, ni soy la Gruberova ni nada que se le parezca. Aún así, mis catarsis con Monteverdi son gloriosas.....besos querido

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  4. El Lima llueve y en Barcelona también. Debe ser que el mundo se está volviendo del revés. Bienvenido David :)

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