domingo, 12 de febrero de 2012

DON'T DISTURB


Una sola palabra de un mal gusto increíble, al menos para dejarla por escrito, me ha torcido el gesto y la tarde. Me la tuerce, me la fastidia y me la manda al guano. Empecemos de nuevo.

Un par de tapones de silicona, Ray-Ban de espejo para oscurecer la tarde ya gris, todos los suplementos dominicales y mi butaca preferida para una silente sobremesa que, contra todo pronóstico, comienza a las siete de la tarde. Guardo el reloj bajo el cojín y miro al techo mientras pienso que me viene al pelo aquello de “Me relaciono muy bien con animales, bebes y amantes, todo lo que no habla”, es como si Alicia Giménez Bartlett hubiera diseccionado mi cabeza.

De fondo Domenico Scarlatti para no oír. Creo que voy a colgar el cartel de cerrado en breve.