sábado, 11 de febrero de 2012

PERHAPS, PERHAPS


No es por falta de empeño. A veces es que los elementos se confabulan para que aquello que quieres no sea posible. Eso que ahora digo me recuerda mucho aquella famosa frase de la película “2046” de Wong Kar Wai, que decía algo así como: "No sirve de nada encontrar a la persona indicada si el momento no es el adecuado. El amor es una cuestión de tiempo". Pues lo mismo, puedes tener la intención de nadar, pero si el momento no es el adecuado, a buen seguro no nadarás. El nadar es cuestión de tiempo.

Y no es por falta de empeño que aparco muchas cosas por el camino. A veces es por falta de reciprocidad, de complicidad o incluso de falta del lustre en la ilusión. 

Pero yo quería hablar de nadar, de lo difícil que, algunos días, es poner el pie dentro de la pileta. Hoy no hubo brazada alguna, sólo un chorro malintencionado de agua que casi me destroza las cervicales.

Pero de momento no voy a desistir, seguiré bajando a la piscina aunque eso me suponga volver con la bolsa a cuestas sin remojar un centímetro de piel y acarreando una insana envidia ante la excelsa visión de los cuerpos desnudos de nadadoras que aún andan en la veintena. Envidia que se me cura en cuanto pienso que no volvería a los veinte, sabiendo lo que sé hoy, ni que me administraran doscientos litros de cloro en vena.