domingo, 11 de octubre de 2009

VIVIR EN UNA ESFERA DE CRISTAL


En una esfera de cristal, apenas cubierta por unos centímetros de agua, habitan dos pequeños peces naranjas. Son tan diminutos que sólo por eso tienen la suerte de ser absolutamente insignificantes. Su microcosmos, ese en el que habitan, convertido en un limbo por decisión humana. Un poco de agua, sólo la que necesitan para sobrevivir, nada más. No hay piedras, ni plantas acuáticas, ni ánforas herrumbrosas, nada. La vida reducida a esa tonta esfera de cristal. Su existencia, dar vueltas sin parar, sin rumbo fijo, no tienen dónde ir. Dos peces insignificantes encerrados en un mundo artificial y vacio, como nosotros mismos. Su destino, el nuestro, posiblemente escrito desde el principio. No tienen escapatoria, nosotros tampoco. Sólo cuando se mueran saldrán de ahí y entonces, sólo entonces, quizás ellos sean libres, nosotros tampoco.