jueves, 1 de julio de 2010

ESTULTICIA IMAGINADA


La estupidez humana no tiene límites. Llevo unos días pensando en esta cuestión. Siempre me ha sorprendido la capacidad de las personas para crear mundos imaginarios, paralelos a los que viven. Mundos inciertos, no sólo para ellos mismos (legítima opción, a fin de cuentas con su vida cada uno hace lo que quiere), sino para situar, en esas oníricas recreaciones, a los demás.
Colocar a otro donde más nos gusta, o donde nos puede servir para lo que sea (incluso para hacer de pim-pam-pum), puede tener complicadas consecuencias cuando uno no sabe donde termina el juego y empieza la vida real. Por lo general, el “imaginante” se coloca en un escenario incierto, con lo que sus comportamientos, actuaciones y sensaciones chocan frontalmente con la realidad de los demás, los que circulan fuera del onírico mundo.
La imaginación es poderosa y puede ser traicionera cuando uno se sumerge en ella y no da cabida a nada más que no sea lo imaginado. Pretender que lo imaginado cobre forma para convertirse en el mundo que uno está anhelando, es el paso previo a una frustración desmedida.
Lo anterior no es contradictorio con los sueños de cada uno. Todos los tenemos. Todos imaginamos cosas, yo también. Si no fuera así, la vida, en ocasiones, sería una cruz. Pero huyan de los que por germinación espontánea, con su imaginación, aparcan su vida cierta y real por esa que sólo vive en sus cabezas y huyan, sobre todo, si ustedes se ven mezclados en ella sin comerlo ni beberlo.
Este es un consejo que les entrego gratuitamente, el próximo les cobro.

Marlango - silence (in this area)



© Fotografia naq