domingo, 6 de junio de 2010

EL PASADO VUELVE EN FORMA DE CHOP-SUEY


Cuando me dijo que no le llamara más, pensé que sólo era parte del juego de siempre. Unos días de enfado medio fingido y todo volvería a la normalidad. Esperé los dos días de rigor (una costumbre forjada a base de desazones repetidas). Marqué su número sin recordar que fue lo que le llevó a decir “no me llames más”. Repetí la llamada durante varios días. Jamás obtuve respuesta. Me paseé frente a su puerta durante semanas, con el estómago encogido. Nunca más le volví a ver cruzar aquel umbral. Había desaparecido. Se esfumó, ni un rastro, nada. Al inicial desconcierto se le sumo una rabia fugaz que fue dejando paso a un estado desolado que durante meses me acompañó. Nadie sabía de él, en su trabajo había pedido la cuenta, los amigos comunes no sabían nada y yo empecé a menguar a medida lo que los días pasaban y los recuerdos empezaban a perder tersura. Me moría día sí y día también. Me encerré en casa, veía docenas de fotografías, escuchaba la misma canción una y otra vez, hasta que dejé de oírla cuando ya se había convertido en un eco vital. Dejé de comer. Perdí mi trabajo, mi familia me dejó por imposible. 

Hoy, bastantes años después, sentada en un restaurante, con mis dos hijos, mi marido y los amigos de siempre, leemos la carta y pedimos: rollitos de primavera, arroz tres delicias, wan-tun frito y pato laqueado. En una mesa al fondo, una pareja de mediana edad, lee la carta. La mujer lo hace en voz alta, repite el nombre de los platos exagerando el acento, esperando un gesto de aprobación. Él la cierra despacio. No puedo dejar de mirar hacia aquella mesa. Sé lo que va a pedir. Me cruzo con su mirada vacía mientras pide al camarero que le traiga chop suey de ternera.
He retrocedido mil años.

PINK FLOID - -wish youwere here