miércoles, 2 de junio de 2010

HOMBRE MILAGRO-HOMBRE MUNDANO



Cuando le preguntaban cuales eran las cosas que más le agradaban, siempre contestaba lo mismo, oler las flores, acariciar el cuerpo de una mujer y vestir el pijama de color verde. Lo había adoptado como una segunda piel y con ella era un hombre medianamente feliz. Bajo la apariencia del “hombre milagro” era capaz de todo. Pero el todo es finito y a veces Tanatos, sin que nadie la espere, rompe el inevitable equilibrio con lo vivo. Un mal día. El “hombre milagro” dejó esquirlas de su piel sobre la mesa. Abre la taquilla, una foto en la puerta, su ropa de "hombre mundano", un libro. Tiene una página marcada.

"En estas oscuras piezas, donde paso
días agobiantes, voy y vuelvo arriba abajo
para hallar las ventanas. -Cuando se abra
una ventana habrá un consuelo- .
Mas las ventanas no están, o no puedo
encontrarlas. Y mejor quizás que no las halle.
Acaso la luz sea un nuevo tormento.
Quién sabe qué cosas nuevas mostrará."

Coloca el libro de nuevo en el armario, cierra con llave. Tiene que seguir, por eso recorre el pasillo vestido ya de “hombre mundano”, al fondo le esperan, no hay consuelo para el que se queda a medio camino, lejos de todo y con el desaliento colgado del cuello.
© Poema de Constantine Cavafis

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