domingo, 27 de septiembre de 2009

BYE-BYE



Llego a casa después de cuatro días fuera, cosas del trabajo. Era un buen momento, tenía la excusa perfecta para reflexionar sobre un montón de asuntos que había puesto en la maleta y que desde hace algún tiempo voy dejando en el cesto de los asuntos pendientes. Pero, las cosas vienen como vienen y esta mañana, de madrugada, mientras preparaba de nuevo el equipaje para volver, me he dado cuenta que retorno, no sólo con aquello que me fuí, sino con alguna que otra nueva cuestión por resolver. Yo soy así, el capazo de mis "asuntos propios" va in crescendo. Supongo que algún día explotará por el exceso y entonces sólo pido estar desdoblada en mi otro yo, y estar lo suficientemente lejos como para que no me den de llenos todos estos asuntos, como si fueran metralla. Pero mucho me temo que eso no será posible y que me alcanzarán de lleno.
Pero vuelvo a casa. Y aquí estoy de nuevo, con la mesa nuevamente llena de papel que no podré sacar con toda seguridad antes del lunes a las 9 horas pese a los correos electrónicos que ya me avisan de la necesidad de que esté todo resuelto, con la intendencia hecha un asco, con mi propio reclamando la atención que injustamente no se le da, con un gato deprimido que lleva cuatro dias enroscado sobre el último niky que me vió llevar por casa, y la mala noticia que dos seres ya no están, se han ido juntos.
He hablado con L, es mi sobrina, llevaba viviendo con ellos desde que tenía 7 años, formaban parte de su día a día. La he visto cantarles, acunarles pese a tener cuatro patas, contarles sus miedos, sus alegrías, sus desamores, sus cosas, todo desde el quicio de la puerta para que no se sintiera observada. Falta que M, su hermano, que anda por Túnez paseando a su amor, se entere de la noticia. Sé que no eran más que dos animales, de hecho a uno de ellos lo recogí yo y terminó refugiado en casa de mi hermana cuando mi padre me vio llegar a casa con aquella bolita dentro del bolso y no lo aceptó como inquilino. Hablo de hace 17 años,no son pocos. A álguien le puede parecer rídiculo pero para mí, y para aquellos dos crios, que ahora son una mujer y un hombre, puedo asegurar que no lo es en absoluto.
Es curioso pero yo creo que inevitable, se han ido a la vez. Primero él, ella estaba ya sedada pero, según me cuentan, empezó a llorar cuando vio como él moría. A los cinco minutos murió ella. Vivieron juntos y se fueron juntos. Sí eran un gato y una perra, pero que más da, ofrecieron y dieron mucho más de lo que a veces somos capaces de ofrecer y dar los humanos.


P.D.: Prometo no tardar en reflexionar sobre lo que debo.