martes, 29 de septiembre de 2009

I DON'T WONNA BE A LAWYER.......O COMO SER ABOGADO Y NO MORIR EN EL INTENTO



Nuestra Constitución Española establece como uno de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos de este país, la obtención de la efectiva tutela judicial en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión. Esto que suena tan bonito, tan sencillo, se traduce en el hecho que cientos de ciudadanos, con apenas recursos económicos, se ven obligados a tener que acudir a los Tribunales de la mano de los llamados Abogados del Turno de Oficio.
Es en este punto donde debo decir que el trabajo desarrollado por estos profesionales, es una labor prácticamente no reconocida, y en muchas ocasiones denostada, sin tener en cuenta que, en realidad, son uno de los más importantes engranajes de nuestro sistema judicial y uno de los más descalificados de este país. Sin embargo, son cientos los profesionales de la abogacía los que se encuentran adscritos a los distintos Turnos de Oficio de los múltiples Colegios de Abogados que existen en España, que día a día y en una labor callada y sin estridencias defienden Causas, algunas ganadas otras perdidas de antemano, sin apenas contar con recursos para ello. Puedo asegurar que el gasto que genera un procedimiento tramitado por la vía de la justicia gratuita no se ve compensado jamás por el pago que se recibe del Estado, convirtiéndose los bufetes, en muchas ocasiones, en verdaderas ONGs.
Sin embargo, la imagen del colectivo no puede ser más deplorable, y debo decir, injustamente deplorable.
Todos conocemos a un vecino, a un primo, al amigo de un amigo que ante un problema que le obligaba a tener que solicitar la intervención del aparato judicial, se vió en la tesitura de tener que solicitar que le fuera designado, para defender sus intereses, un Abogado de Oficio. Y aquí, en este punto del relato, es donde todo el mundo arruga la nariz: ¿Un abogado de oficio?, ¿Pero tú sabes lo que haces?, si ni se miran los asuntos. ¿Has pensado que se va a vender a la otra parte porque ellos sí que tienen recursos económicos?
Estas frases que son tan manidas y que estas orejitas, que se va a comer la tierra, han oído en multitud de ocasiones, no son ciertas, o al menos no son ciertas en el cien por cien de los casos. Puede ser que uno tenga la mala suerte de encontrarse con un sátrapa o con un mal profesional, pero eso ocurre en todas las profesiones, sean de pago o sean adscritas a algún servicio público. Sin embargo, porque conozco el colectivo, conozco las condiciones de trabajo y conozco los desvelos de muchos, debo romper una lanza por todos aquellos que VOLUNTARIAMENTE y CON UNAS RETRIBUCIONES IRRISORIAS, forman parte del elenco de los Abogados adscritos a los distintos Turnos de Oficio.
En este país, lo que nada cuesta nada vale. Ésta y no otra es la máxima que se aplica a tan denostado colectivo de sufridos Abogados que, días si y días también, ve como se les insulta y desprecia el trabajo hecho.
Nadie ha tenido en cuenta que estos profesionales, que tienen que acreditar no sólo una licenciatura en Derecho sino una formación específica y especializada en el área jurídica a la que se adscribirán, son voluntarios de su profesión para ejercer algo tan poco apreciado como es trabajar sin ver un rendimiento económico y ni tan siquiera, en mucha ocasiones, el agradecimiento por un trabajo bien hecho (los pleitos cuando se ganan los gana el cliente, cuando se pierden los pierde el abogado).
Me consta, porque lo sé y lo vivo así, y no sé hacerlo de otra manera. Creo que todo el mundo, hasta los más indeseables, tienen Derecho a ser escuchados y a un procedimiento judicial con todas sus garantías y una de ellas, no lo olvidemos es a una buena defensa.
Creo también que los más desfavorecidos de la sociedad tienen derecho a tener a los “primeros espadas” de la profesión manejando sus expediente, pese a no poder pagarlos. También los primeros espadas deben concienciarse. Y lo creo porque la Justicia no puede ser una cuestión de dinero ni de posibilidades económicas. No pueden ganarse pleitos a golpe de talonario. Los procedimientos judiciales deben ser reales, ciertos, justos y profesionales.
Por eso y porque de los más desamparados habitualmente sólo se ocupan estos Abogados que todavía creen en la Justicia, y que se convierten el “guerreros con espadas de luz”, creo fervientemente, debe dignificarse esta profesión y en concreto a los Abogados del Turno de Oficio.
Pero como siempre este trabajo debe empezar en casa y deben ser los propios Colegios de Abogados quienes cuiden y mimen a sus Letrados.

P.D.: Esta nota es una pataleta. Lo siento al que no le guste que se J.

1 comentario:

  1. Noire, no sabia que el turno de oficio era voluntario. Por lo demás, coincido con el tono y el fondo de tu "pataleta" (y que conste en acta que, en la única ocasión que tuve que recurrir a uno, fue de ese pequeño porcentaje que da lugar a la mala fama...)
    M

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