jueves, 1 de abril de 2010

SUPERHEROES


Abre el monedero. Saca las monedas que hay en el interior y empieza a contar en voz baja. Pasa por delante del colmado caminando muy rápido, ojala no la vea pasar. Hace más de un mes que no paga la compra, las facturas se acumulan sobre la cómoda en sobres que no quiere ni abrir, no quiere verlas, no puede pagarlas. El poco dinero se va en lo de siempre, se va por la nariz. Esta semana la situación continuará en una carrera imparable hacía el infierno. Sigue caminando. Tiene que recoger al niño, saldrá en unos minutos. Tiene que llegar pronto, intentar alegrarse, poner buena cara, no quiere que se preocupe, para eso ya está ella.
Se envuelve con el abrigo y cruza los brazos sobre el pecho, quizás así deje de temblar. Lo hace con fuerza, no es el frio lo que le provoca los escalofríos, es sólo el miedo. En la puerta de la escuela, los padres esperan a sus hijos. El bullicio de las risas, los niños que corren jugando a ser héroes de cómic. Ahí está, es tan pequeño aún Quizá debería dejarlo corretear un rato más, que disfrute de estos momentos. Tiene que contarle.
Se para a unos metros de distancia, quiere verle saltar, reírse a carcajadas y no quiere que él vea como ella se descompone por dentro. Tiene que contarle.
El pequeño duerme, ha cenado un vaso de leche y unas galletas reblandecidas. No hay más. Le ha explicado que esa es la cena de los famosos superhéroes, que así están fuertes y grandotes. Qué suerte que tiene, cenar algo tan rico. Tiene que contarle y se le rompe el alma.
Empieza a doblar la ropa con cuidado, tres pantalones, unas camisetas, los jerséis,una fotografía y un sobre cerrado en el que ha escrito un nombre. Acerca la cara y la lana le devuelve el olor de su hijo. Coloca una pieza sobre la otra, lo hace de manera mecánica. ¿Tendrá frio?, debería colocar más ropa de abrigo. Se sienta en la cama porque el fracaso ha tirado de ella hasta convertirla en una ruina. Cierra los ojos. Mañana se lo tiene que decir. Antes de desayunar. Una aventura, como la de los superhéroes, con otros niños en una casa nueva, con una familia distinta, para que aprenda cosas que ella no sabe. Sólo por un tiempo, poquito, mientras mamá se pone bien y él aprende muchas cosas. A mediodía habrán venido por él y no quiere que sufra, para eso ya está ella. 
Mañana ella también irá a vivir una aventura, esta vez sin retorno.

yann tiersen - le moulin