viernes, 30 de abril de 2010

LÁGRIMAS


Ya lo sabes: dame un punto de apoyo y moveré el mundo. Era la frase favorita con la que iniciaba cualquier conversación en la que ellos fueran los protagonistas. La acompañaba de un gesto artificial y estudiado, levantando el dedo índice con el ímpetu de un saltador de palanca y, tras simular una pirueta en el aire, lo apoyaba en firme sobre la mesa provocando un sonido seco. 
Un gesto exagerado, incluso un poco ridículo. Sin embargo,  el recuerdo recurrente del dedo índice elevándose por encima de su cabeza y dejándose caer al vacío, le hizo llorar.

Sinead O`Connor - Love Letters